SALUD

¿Cualquiera puede correr?

running

 

Correr se puso de moda. Las maratones cada vez son más convocantes, y esta práctica es muy beneficiosa:

  • Reduce el riesgo de padecer diabetes de tipo II, colesterol, hipertensión u obesidad.
  • Mejora el sistema cardiorespiratorio.
  • Fortalece los huesos.
  • Regenera la masa muscular.
  • Permite perder y controlar el peso.
  • Ayuda a combatir el estrés y la ansiedad.

Pero… también implica ciertos riesgos en personas que no tienen experiencia en la práctica de deportes. Correr requiere un mínimo de estado físico, por eso en una primera etapa, es recomendable alternar entre caminatas y trote.

Correr varios kilómetros es extenuante, por lo que hay que estar atento a los propios límites físicos. No hay que exigirse de más porque pueden sufrir las articulaciones y el corazón.

A nivel cardiovascular, si bien esta práctica realizada en forma habitual tiene grandes beneficios, la actividad esporádica y exigente puede representar un peligro, por eso es fundamental realizar controles médicos previos.

Además hay que tener en cuenta que correr implica hacer una serie de saltos sucesivos, que representan una carga de cuatro veces el peso del cuerpo sobre nuestros tobillos. La repetición sistemática de este tipo de golpes debe realizarse sobre nuestros pies y ello requiere que apoye de manera perfecta y adecuada. Se recomienda que antes de iniciar esta actividad se realice una evaluación traumatológica y postural. De lo contrario, ese peso del cuerpo repercutirá en el tobillo, la rodilla, la cadera y a toda la columna vertebral.

Los que NO deberían correr

El running no está recomendado para las personas que tienen:

– Sobrepeso: las actividades de impacto están contraindicadas para cuerpos en los que las articulaciones deben soportar mucho peso. Es mejor empezar con bicicleta o caminatas y acompañar con una dieta saludable.

Problemas cardiovasculares, de presión y otras complicaciones: en estos casos los médicos no autorizan realizar la actividad.

– Osteoporosis o problemas de articulaciones: quienes tienen artrosis pueden sufrir inconvenientes, ya que con cada paso damos un golpe a las rodillas y los tobillos.

– Etapa de rehabilitación: tras una lesión articular o una cirugía de rodilla no es apropiado salir a correr. El avance debe ser gradual y es primordial fortalecer las articulaciones en la vuelta a la actividad física.

Existen muchas opciones para realizar ejercicio físico, sólo hay que evaluar cuál es la que mejor se adapta a nuestras necesidades.